Cubeta

3 11 2009

La cortina de una estancia, la luz de un foco y el viento de Noviembre que se mecen. En la cercanía: un hoyo que hace retumbar el suelo. La sensación de la enfermedad se transforma en olor a excremento que llama a la puerta,

- ¡querido animal respetuoso!, mantén tu colosal dedo que señala debajo de mi tierra,

quizá la noche cayó desde algunas horas, pero a lo lejos, el sol se sabe que está radiante, ¡penosa y dialécticamente existente!, los pasos casi de polvo con aire se recorren, ¡se animan!, ¡se agitan!,

- ¿ahora puedes escuchar - mi mano caída sobre el suelo próximo al sueño - que tan aprisa se calienta cada hoja del árbol?,

la premura es la adoración de la paciencia.





Incidencia

3 11 2009

La tarde es perfecta para encender un cigarrillo. Hace un rato, la calle estaba fría como la piel de un hombre que comienza su jornada de trabajo sin esperanza de crecimiento; había unas cuantas envolturas de plástico, el polvo se levantaba con mucha pereza, el viento: aniquilante proveedor de dicha actitud de cosa.

Crucé con cierta precaución, una basura se levantó contra mi mano derecha, ¡justamente! el viento se atrevió a sentirse importante, con su fuerza me atacó, yo saqué un cigarrillo y lo reté: murió con el humo iniciador.

La basura cayó; ¿por qué cambiar el nombre de una cosa por el de otra?, ¿por qué analizar el cambio de nombre de una cosa por el de otra?, ¿por qué ser necio razonante y desear colocar la correcta denominación de la cosa?, el plástico se cayó junto a mi pie izquierdo, ¡lo pisé!, alcé la mirada y frente a mi,

hombre con sombrero viejo, una barba directamente sucia, un rostro delicado pero no por ello débil de facciones, cabello ligeramente largo, una chamarra negra ¡bastante cómoda!, mezclilla azul completamente desgarrada y tenis ¡bastantemente cómodos!,

- ¡hermano!, ¿me regalas un cigarrillo?,

no intenté sorprenderme, ¡pero si lo estaba!, con mucha tranquilidad se lo proporcioné, la lumbre, salió de mi dedo índice de mi mano izquierda, lo encendió con mucha calma,

- ¡Vaya!, ¡que delicioso gesto de la muerte!,

estábamos en las mismas condiciones, ¡extasiados de una asquerosa y bella sensación!,

- ¿cómo es posible que - alzó la mirada, sus ojos ligeramente anémicos - no se detengan a sentir el sabor de la porquería?,

sin darme cuenta estábamos caminando hacia el norte, el cielo estaba nublado, la tarde, ¡cual novia a la espera después de una hora!, dejó caer su mano congelada ‘noviembriera’ sobre nuestros cachetes,

- a lo lejos puedo sentir una punta fría que espera ser insertada en tu corazón, desgarrar tu alma y ¡bendecir mi estómago con tu cabeza!,

comencé a reír, di una gran bocanada a mi cigarrillo, vi cómo mis botas estaban completamente desgastadas, pero en el interior, ¡era tremendamente cómodo!,

- ¡mi buen amigo!, después de pasar mucho tiempo tomando de la mano de una ninfa el buen licor de su cuerpo, ¡ya no me puede pasar nada!, he dejado un poco de saliva en pago por aquello, – mis hombros se encogieron como sintiendo la suave sensación de las mismas palabras que tienen un sentido diferente cuando se pronuncia – así que el día que quieran mi cabeza - lo tomé del hombro para apoyar mi cuerpo, mi alma, quizá negra, quizá blanca, quizá de un color neutro que sea tendenciososolo tienen que llegar a la puerta de mi casa.

Ya oscureciendo, los pájaros horribles de fin de año han ido a dejar su tarjeta al castigador dueño de sus alas, esos ‘coruquientos’ parásito alados, se disponían a dormitar, tremendo festival de sonidos, exquisito grito del final del día.

Continuamos caminando y nuestros cigarrillos continuaron encendidos





Desierto en alta mar

2 11 2009

EL SABOR de un cigarrillo se va dejando, se va olvidando en la lucha que no es encarnizada; es humeante, es delicada. La mano que es demoledora va encontrando cada instante más y más cerca de una lumbrada un despertar al tiempo que se ha quedado sentado al filo de las cenizas.

EN LA LEJANÍA

Una embarcación, un solo hombre, un solo sueño, ¿será el de encontrar vida al otro lado del mar?, ¿será aquel sueño de hace mucho años que añejo hace daño y se manifiesta en su ceño?

COSTRA Y EXPLICACIÓN

El valor que resbala despacio, casi como pausa, de la bota hedionda, casi entrada al final de su vida de utilidad, siente el fuerte apoyo, ¡descarado!, de ese hombre que con mucho trabajo contiene el pie derecho para asomarse perdidamente al mar.

BESTIA-DURA

La piel de una embarcación es necia, es niño que desprende lágrimas con gritos desgarradores; ¡quiero ya salirme de aquí!, ¡ya no quiero estar cerca!… ¿Qué ya no queda nada en el florero de los quince año?

Hace algunos horas, pasaron miles de cometas y dejaron a sus bastardos por aquí cerca… ¡que dolor!, ¡que dolor!, ¡que pena! (sic)





con un simple miedo…

27 10 2009

Primer intento de Esteban:

Delicadas formas se aparecen dentro de un círculo de humo, en esta noche fría de un día,

¿es bueno decir cuál?

Un hombre camina dentro de la afirmación. Se encuentra una silla, medio vieja, de nuevo el humo recorre todo con cierta animosidad. No hay nada que temer. En este animal que se mueve como lombriz sedienta de infección, el humo vuelve a salvar delicadamente el honor de la pluma. La libertad se ve limitada por máscaras de simios contemporáneos que no voltean a los lados, esos ojos, ¡que aterradores miran al frente!, se convierten en letras sencillas de un teclado que se mueve. El celular camina hacia la oreja. Ahí también vive la afirmación.

Una prostituta asoma su larga cabellera que desparrama un tinte tan rojo como su excitación en días de paga, su voz delicada como el alcohol de viejos borrachos reclama:

¡oye chiquito!, ¿tendrás un poco de saliva para irme a Seattle?

Ahí también vive la afirmación.

Segundo intento de Esteban:

Una silla, con una sola pata, se eleva, comienza a recorrer el aire de un hombre solitario, cerca de una montaña, tan copada de nieve, tan copada de miradas, los que miran esa montaña intercambian sus intenciones y en ambos prevalece el aroma del frío.

Una sencilla, bonita, delicada, exigente e incomprendida mujer de hielo, vestido de color negro helado, cabello corto, delicadamente recorre su boca con labios rojos, se inclina a un cuerpo que se comienza a mover, el cabello largo del bulto se alborota al sentir cerca el aroma de sus pechos preciosos:

¡señorita de hielo!, ¿me podría dejar vivir con usted?, ¡a estas alturas de mi locura! ya no deseo buscar perfección en una máscara de adulaciones y asquerosa conformidad.

Ambos se levantan, caminan hacia una nube humosa de cigarrillo que hace círculos y lo acolchado por donde caminan se siente la afirmación.

Todo camino es una afirmación.





Esos sonidos…

10 09 2009

Es impresionante cómo el sonido de una tortilladora puede traer muchas alegrías, pero; ¿a costa de qué?.

Un hombre, mediana edad, rasgos comunes mexicanos, bicicleta “medio nueva”, bolsa de color amarilla, al parecer la obtuvo como regalo de una carnicería al final del año pasado, llega al mostrador de una tortilladora:

- ¡Buenas tardes!, ¿me da dos kilos de tortillas?

La mujer de mediana edad, manos calientes, cuerpo agotado y delgado, cabello recogido por el tiempo laboral y manos obreras no sindicalizadas, su gesto es politicamente laboral, armonioso y correcto:

- ¡Buenas!, ¿papel?

El hombre saca de su bolsa amarilla con abstracción de toro gigante una servilleta bordada por su madre que teje con ganchillo todas las tardes, ella, casi abuela, se sienta a ver la telenovela de las 7 por el Canal de Las Estrellas. Con cierta pena le da en la mano a la mujer ese artesanal artificio sanitario.

El sonido de la tortilladora es el grito del maiz: inflación, restructuración de secretarias ineficaces, políticos con sueldos honestos y reales, mujeres levantándose temprano para darle a su ‘viejo’ el taco que les llenará la panza por no menos del medio día, ¡nunca falta el tlachique ‘pa’ bajar los tacos panteón-atrocidad hasta su ‘panza’!. Por dentro, el maíz truena como los huesos en una interveción quirurgica  fatal de madre con problemas en la cadera por osteoporosis provocada al tener millones de hijos que solo saben ser eso, ¡maíces!

- ¡Son 16 pesos!

El hombre saca de su bolsa trasera un billete de veinte: rostro de independencia, rostro falso-verdadero de un valor financiero ¿malo-verdadero?:

-¡tenga!

La potencial máquina de hacer hijos: una que los hace de carne y hueso, la otra, de redondas plastas dadoras de identidad nacional mexicana, le da sus cuatro pesos cambio, se sonríen, el hombre de mediana edad con bigotes característicos trepa con maestría su ‘bicla’ y se va.

El sonido bendito de la tortilladora, el salario bajo y esclavizante de la otra máquina, máquinas que se entienden, se carcomen una a la otra, ¿qué le dirá un óvulo a la espiga de la milpa si un día se invitaran mutuamente a tomar un café?, ¿qué le dirá una tortilla a un billete de veinte pesos moneda nacional mexicana?, ¿qué le dirá el sonido hermoso de la máquina tortilladora al otro sonido que ‘provoca’ la otra máquina dadora de vida de carne y huesos?

La tarde en Tocatlán se queda muda, las peras siguen sonriendo por mi ventana, se han hecho novias de dos caballitos del diablo que andan jugueteando con sus hermanas hojas de su madre árbol.

Cada acto, sencillo viento que las anima, las va recorriendo cada instante a una de las millones de orillas que hay en el mundo… ¡espero que gocen muriendo entre sal, limón y chilito piquín!

atte. alberto cadena.





para Frida Reynolds

7 02 2009

Frida Reynolds

¿Qué más puedo decir?
¿Qué más puedo pensar?

Puedo pensar en ti
como pienso en mi
y siempre
el verdadero todo se junta
en las bellas tardes que nos caminan,

pero siempre estás tu…

¿Por qué en esos bellos pensamientos
que tu mano dejo
como estela de tinta
en estas hojas
no han plasmado mi nombre?

¿Todavía no me has reconocido?

Es fascinante pensar en ti
como una persona más que llegó a mi

¡vida!

no como una cosa, ¡no, para nada!,
tu no eres eso que dices ser,
eres mujer
que me gusta y me embelesa,
que sexualmente haciendo me llenas,
mujer que me da su cuerpo
y su existencia sin pensar
que va a recibir…

Delatadas nubes palabras
carcomen el mal,
incesante chillar de una niña
que me recuerda:
¿qué soy?
¿a dónde voy?
¿de qué estoy hecho?

¡Tu! ángel del norte
nacido y criado en el centro,

¡no del universo! ¡del paraíso!

eres de una región
donde todo se compra,
región que muchos anhelan,
región donde el sueño
tiene una marca verde
que ocasiona daño
a este ángel, ¡que fue caído!,
más no tirado,

¿Quieres que camine?
¿Quieres verme como hombre,
demonio, dios, dueño de la lumbre?

¿Quieres, me quieres ver cómo cargo,
cuido y le doy de comer
a nuestra chiquititita?

Es tanto el amor que existe en mi
que mundos nefastos
construcciones anquilosantes despreciables
ya no tiene cabida alguna
en esta imaginería
que tanto tu alma como la mía
terminó en un proverbio carnal
con tristes subjetivos fenoménicos
causantes de mi amor por ti,

Yo no te defraudé,
nunca imanté problemas
que destrozaron ¡tu buen y hermoso corazón!

Tu confianza se ha quebrado
y es que el mundo
¡de mierda!
de donde alguien salió para engañarte
se caerá algún día, no lo deseo,
¡se que pasará!
y tu, tan linda, bonita y humilde
con tus guaraches cafés
tomarán café con este,

desde ahora tu olvido.

Desde hace tiempo
que ha muerto Patricia,

¡hace tiempo que el sol se ocultó!
¡el agua color sueño se evaporó!

¡ahora!
todo comienza,
con el sol que no es frío.

Mis ojos,
tinta luz revive árbol,
punta estrella estalla colores,

¡no hay muerte!

¡solo hay vida!

mi mano deleita
de nuevo la hoja
como mi alma deleita
tu sagrado cuerpo,

tu nombre es tu sexo,
tu nombre Frida,
son tres consonantes,
dos son tus senos,
una tu boca,
inicio de vida y frío,
dentro de las letras,
una i,

¡la i de alegría!

r y d son acompañantes mudos,
destruye fonética inmunda
recuerdos malos
que hacen doler esta mano,

Todas las palabras se dejan pronunciar,
por la noche,
se encuentran dormidos,
¡no por aburrimiento!
¡no por desidia!
¡no por mustio!
es un candor que me come
y que me trago como hambriento,
¡tu carne me nutre!
¡tu mente me hidrata!

¡tus ojos son la razón de mi respirar!

¡Tu bendito corazón!, ¡Amor mío!
palabra que se repitió,
para muchos

oídos,

sordos,

pacientes,

que escuchó,
que probó,
que siempre habló.





Amor real

7 02 2009

Amor real

Tan prescindible es un sexo
en la vida de un poeta
como prescindible se convierte
la creencia en las personas,

¡Todo es tan pero nada es!

¿Cómo hablar de verdad
cuando todo lo que haces
es aprender a ser mentirosa?

Ruidos de niño que nunca nacerá
revelan otredad sobre el viento
con sonido de dos bolsas de dinero
y su silencio
es un ataque
¡sin misericordia!
para aquellos
que han dejado su viaje,
su máquina y su dolor
sobre una tasa de café,
nadie espera que sea gratuito
el buen vivir,

¡no hay maldición con esto!

¡solo hay un amor real!

¿Qué pasaría si estuvieras aquí?

Como es un día frío,
con poco sol
¡te abriría tus piernas!
y comenzaría a devorar todo tu sexo,
tomaría lentamente tu hermoso cuerpo
y lo besaría dulcemente,
me pondría entre tus piernas
y penetraría pausadamente
sin dejar de chupar tus dos tetas
tan grandes como nuestro amor,
¡sin pensar!
comenzaría a decir
¡a tu oído!
lo mucho que te amo
y lo caliente que estoy por besarte,
lamerte y hacer que me humedecieras
¡como siempre lo haces!
me pondría boca arriba
y tu sobre mi
nos tomaríamos a estrechar el uno
con el otro,
hasta que comenzaras

a decirme el nombre de otro hombre
y yo pensara en otra mujer
que deseo ¡con todo mi amor!
para que ambos dijéramos después
que ¡estuvo como nunca!, tu subirías
a tu avión y yo tomaría mi vereda
y pensáramos
que nuestro amor

es real.





Solrac

6 02 2009

Solrac
Masculino. Femenino. Parte de todo. Soledad. Primer hijo de Dios, hermano mayor de Jesucristo. Ser que pertenece y hace presente la YADA. Hijo de todas las mujeres creadas y poseídas por Dios. A cada morador de la YADA, siempre hace la aclaración que lo distinguirá por toda su eternidad: “… lo que desees desde lo más profundo de tu corazón se hará realidad, incluso, fuera de aquí, ¡donde estés ahora sentado!…”. Vive en franca y plena soledad en una casa minimalista en la YADA, en todos los lugares que él desee. Solo tiene un amigo que muy de vez en cuando le suele visitar, Siúl, demonio, primer hijo de Satanás. Solrac y Siúl hacen y tienen buenas pláticas sobre lo que es verdaderamente el deseo en cada uno de los moradores de la YADA. Nunca ha deseado salir de la YADA ya que él ha imaginado lo que se vive en el infierno, en la tierra y la gloria. En su patio tiene un fruto que le dio el nombre de fruta Ezquirala. Dicho fruto creció de un podrido hueso creativo que llegó de la tierra.





F.R.

6 02 2009

Frida;
Un buen día me desperté
y sin más ni más
te seguí
AMANDO

Hace tiempo vengo buscando
miles de razones y muchas
respuestas, ¡no ha servido nada!

Ha de ser porque no existen
y similar es la razón a la
que siempre he pensado,
te diré:
Te deseo, te quiero
y TE AMO

Te entrego lo que siempre te
he debido:
Marinero a la izquierda

¡Con todo mi amor por ti!

Al comenzar la tierra
miles de estrellas
pusieron sus dedos,
infinitos dulces
sobre la cobija
de frío necio,
como una tierra
como una luna
como un sol,
mi mano
se ha comenzado a mover
y nada la detendrá,
el humor exquisito
casi como un error
me hace recordar las hormigas
que inconscientemente
caminan por mis manos,
esa cosquilla similar,
¡tan igual!
como la sensación eterna
que me ha dejado tu cuerpo,

¿Cómo puedo llamar a tu presencia?
Ahora las letras tienen
mucha luz
¡Juventud que tengo!
que habías hurtado
que habías atesorado
que habías maltrecho

en nombre de
amor
odio
tu
yo

Con mucha prosapia
lenguas de fuego
ahora hablan de vergüenza
de hacer esto
de hacer otro
ahí
solitario
palabra que me corrige

La tarde es fría
y mi cuerpo
viejo,
en teoría,
joven
en ímpetu
creo que no aprendiste
nada de ti
en mi
por mi
en ti

Pulcra madre que virgen conocí,
ahora manda fantasmas verdes
para que con el sol
viva despierto como karma
y así verte
reír
cocinar
trabajar
Dormir

Te casaste con un caminante
que detuviste y que vendiste
a un dinero ficticio
que ahora danza en la maltrecha
vereda de verdes ideas,
costumbres y sentido común

Cuando una vez en el caos
se silenció,
¡todo comienza a tener sentido!
el tener
no implica nada
porque el desamor
solo provoca hacer
y no
ser

El niño Esteban había gritado
casi un año
¡no lo escuchaste!
y mis cartílagos se habían muerto
por culpa tuya
¡no te preocupes!
creo que la poseída poesía
que había quedado entre tus piernas
ahora vuelve a mi mano

¿Qué es un marido que se masturba
viendo mujeres que no sean la suya?

Caminante en potencia
Caminante sin necesidad
Caminante cerdo

El poeta dijo
un 10 de Agosto

Todas las palabras se dejan de pronunciar
y ¡tu!, ¡como día!,
se encuentran dormidos,
¡no por aburrimiento!,
¡no por desidia!,
¡no por mártir!,
es un buitre hambriento rapiñante
que me tragó,
tu carne me da de comer,
tu mente me da agua,
¡tus ojos son una razón de mi respirar!,

¿Cómo detener ahí el tiempo
para que el fuego del cáncer
devore mis nervios?

¿Cómo respirar a la enfermedad
para que fluya con odio
por mi sexo?

¿Tener el mismo odio a los hombres
implica casarme de nuevo y
tener un hijo para dejarlo
en brazos de un desconocido?

¡YADA no es un lugar de reclamos!
¡ni mucho menos es un lugar chico!,
es el mundo donde te encuentres ahora
abriendo las piernas
para que otra verga insurrecta
y ocasional te penetre no con
menos ricura que la que me decías

¡Por Satanás!
¡Ahí me encontrarás!

¿Ahí vive Satanás?

¡toc! ¡toc!

¿Quién es?

¡toc! ¡toc!

¿Quién es?

¡Soy Esteban!

¿Quién es?

¡Soy Satanás!

¡Ahora si!
¡Ven y cógeme a las 3:16 de la mañana! (sic)





MUMEDI

6 02 2009

MUMEDI

¡Ven¡ ¡Te invito un café!
Este es un lugar que respeto y amo.

Aquí nos conocimos.
Aquí hemos llorado.

No puede haber mejor lugar para escribir.
Tu rostro lleno de felicidad.

¡Te juro por mi alma al Diablo!
que jamás encontrarás un lugar tan bello
que alguien con mucho amor te haya
llevado.

Nunca entraré acompañado de alguien
a ese bello lugar.

Cada que entre será para llorar en silencio.

Se que un día, por mi alma a Dios,
a Satanás o ¡quien sea! ¡volveremos!
a tomar:
yo, un express doble y tu un te chai,
yo un cigarro delicado sin filtro y tu un marlboro light.
Tu con una bolsita,
yo con mi cabello largo,
tu con tu overol,
yo con mis botas viejas.

¡Ahí! ¡lo juro por Dios! ¡lo juro por el Diablo!
que volveremos a ser lo que siempre hemos sido:
un matrimonio.